Nodriza




En la pequeña península de Atabax Garima. Entre lejanas colinas y arroyos perdidos. Donde altivos arboles frondosos se cubren de perfumados musgos al son de canticos de aves pocas veces antes vistas. Se daba inicio a la congregación del concilio del equilibrio, que cada 777 periodos ocurría bajo llamamiento de la madre superiora. La voz de la naturaleza.
Sus asistentes concurrían en diversas formas al oculto lugar nunca alcanzado por un simple humano, resguardada por guardianes elásticos.
Algunos híbridos se manifestaban a través del viento, o emanaban del agua que fluía por encima de las rocas. Seres brotaban de la tierra, concentrados fielmente en la profunda y harmónica “voz” que les guiaba hacia la geométrica instalación levitante que alteraba su estructura conforme llegaban los participantes a ella.
Sustanciales y espontáneas descendían aquellas entidades generadas por la luz. Densas y mortuorias ascendían otras desde las sombras de las cavernas desoladas. Entidades sombrías que al abordar la estructura, daban propulsión a que esta girase mucho más rápido. Y los candiles flotantes, al incorporarse, hacían que mutase con mayor frecuencia de forma.
Cuando la intensidad de flujo era adecuada, se hacía presente “Ignis”; Que caía desde el cielo en forma de rayo, impactando el núcleo de la edificación, proporcionando calor como un pequeño sol interino.
El único ser mas cercano a la semejanza humana era “Saptan”. Un anciano epigrafista ciego que se encontraba sentado sobre un pequeño altar, muy cercano al núcleo radiante.
Su tarea constaba en transcribir todos los mensajes que llegasen a él, emitidos por deidades, entidades, y energías de otras dimensiones hasta la llegada de “Hamsa Pralaya”. El ave cósmica. Sostenedora de Universos y mensajera sideral. Que cuando llega desde el cielo estrellado disipa en millones de fragmentos toda forma de vida, pero no sin antes sumirla en el sueño mas profundo y hermoso. El mismo que tendría como finalidad el susurro de la reciprocidad infinita.
Bajo el manto nocturno, la corte aguardaba serena al cisne fugaz, pues la misión de Saptan había concluido tal como estaba predestinada para este periodo. Saptan, quien había de habitar desde los periodos primordiales, había poseído múltiples formas, y convivido con diversas "civilizaciones" y organismos. Algunas de ellas, no lucían como humanoides, ni podían ser dimensionadas por nuestras capacidades. Alguna vez fue una criatura Ultramarina, otra vez, un destello Interdimensional que creaba enlaces y puentes de realidad. Sin embargo, siempre era Saptan. Encargado de cumplir la tarea inacabable de energizar cualquier cuadrante espacial que se le haya asignado.
El profético rol de Saptan consistía en esparcir el mensaje etéreo. Mensaje que podía ser asimilado por quien quisiera recibirlo. Pues quien se encontrase tras la búsqueda de sensaciones y conocimientos más elevados sería un alma elegida, para ser puesta en el cause de los acontecimientos que le conectarían con el todo. Tal como en la nodriza superiora, Ignis, florecería como una chispa en el centro del propio ser.
El mensaje del equilibrio daba a comprender, que incluso en las civilizaciones más perfectas, el error, formaría parte de sus filas. Y que tras periodos donde reinara el caos; la paz; siempre se haría presente en diversas maneras y parámetros.
Inclusive, en el periodo de la humanidad. La confusa obstinación de hombres vacíos que flameaban en el poder y no daban semillas, sembraría hilos dorados en el río de la causalidad, generando conexiones sagradas entre aquellas criaturas que entendían tal camino como uno que no había de cosechar frutos.
La libertad de estos hermosos seres residiría en la tranquilidad de la resiliencia en la batalla. Porque ya sea que la nodriza gire más rápido, o altere su fisonomía más intensamente, la desembocadura del río estrellado habría de volver siempre a la singularidad.
Y aunque los tristes hombres vacíos hayan entendido el secreto de tal destino, y levantaran sus imperativos imperios nutridos a costa de otros para adornar su existencia con flores plásticas. Jamás podrían arrebatar el brillo a Ignis, ni apagar lo que le pertenece a algo superior,  mucho más grande que ellos mismos.
Es por esta razón, que Saptan, se despide de su forma actual con una humilde sonrisa. Porque toda la historia, el tiempo, lo supralunar y lo subterrenal, lo transitorio y lo imperecedero; La efímera existencia de la humanidad, todas estas cosas; no son mas que un milisegundo cósmico del hermoso y profundo sueño, que se desarrolla bajo un singular y simple aleteo del Hamsa Pralaya. 

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